Trastornos del equilibrio

En Policlínica Alto Aragón se realizan todas las pruebas que el paciente necesita con la comodidad que supone tener unificado todo el proceso y obtener los resultados y sus correspondientes informes médicos de forma inmediata.

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En lo que se refiere a la especialidad de otorrinolaringología existen tres tipos principales, y el especialista advierte de que “el vértigo no es nunca una enfermedad, es síntoma de algo”.

El vértigo posicional paroxístico benigno es el tipo más frecuente, muy molesto y que afecta más a mujeres. “Aparecen crisis de vértigo preferentemente rotatorio de segundos de duración con malestar general que suceden sobre todo en la cama, al cambiar de postura. Es el vértigo más fácil de tratar y normalmente el paciente se puede ir a casa curado”.

Existe también la neuritis vestibular, o “pérdida brusca de la función del equilibrio de uno de los oídos, en la que el paciente pasa de estar bien a ser incapaz de mantener la postura”. Poco a poco se produce un llamado “mecanismo de compensación” que hace que el cerebro se adapte a la nueva situación.

En tercer lugar figura la Enfermedad de Menière, con pérdidas de equilibrio episódicas y transitorias, que consisten en falta de audición y molestos ruidos en el oído. Es el más difícil de tratar. “Una de cada dos personas afectadas por vértigo posicional sale de la consulta curada. El problema son las demás. Las neuritis, si son jóvenes y no tienen personalidad ansiosa se adaptan solos. El problema viene si no compensan; entonces hay que adaptarlos con ejercicios”.

El v-HIT resulta muy útil para el diagnóstico porque “mide el reflejo vestíbulo ocular. Cuando miramos a un punto fijo y giramos la cabeza, el ojo a la misma velocidad se vuelve en dirección contraria, para mantener ese punto estable en la retina. Cuando hay una pérdida de función del equilibrio en el oído interno, este reflejo se altera. Este aparato mide esa velocidad y si hay movimientos que indiquen que el reflejo esté abolido o por arreglar. Es un aparato que no existe en muchas clínicas, y de hecho tampoco en la sanidad pública”.

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