Nuestro querido aparato digestivo

Aparato digestivo

El fundamental aparato digestivo

El aparato digestivo es muy amplio y tiene la función fundamental de transformar los alimentos que consumimos en sustancias que sirven de sustento a nuestro organismo. Abarca desde la boca al ano, comprendiendo un total de once metros de tubo digestivo en el que se encuentran el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso y el ano. Además, a él se asocian igualmente el hígado, el páncreas, la vesícula biliar y el bazo.

Por ello, las patologías que pueden afectarle son muchas y variadas, siendo fundamental para la salud en general de los individuos, cuidarlo muy bien desde el inicio del proceso digestivo, es decir, desde la ingesta de los alimentos.

Desde Policlínica Alto Aragón ya hemos hablado en muchas ocasiones de la importancia de comer bien. De mantener una dieta saludable. Hoy nos vamos a central en la digestión. Disfrutar de una correcta digestión es fundamental para nuestra salud. El organismo necesita de los nutrientes, provenientes de los alimentos, para funcionar y mantenerse sano. El aparato digestivo es el encargado de descomponer los alimentos en nutrientes para que puedan ser absorbidos por el cuerpo y usados en la regeneración de las células, la producción de energía o en el crecimiento.

Para digerir los alimentos y las bebidas es necesario que trabajen de manera conjunta, como un engranaje perfecto, todas las partes y órganos del aparato digestivo, junto a hormonas, nervios, bacterias y la sangre. La flora intestinal o microbiota, bacterias que habitan en el tracto gastrointestinal, ayudan junto al sistema circulatorio y al sistema nervioso, a que nuestro proceso digestivo sea adecuado. Cuanto menos faena, o mejor dicho, una faena menos laboriosa o difícil demos a este conjunto de organismos, más óptimo será el proceso digestivo y en mejores condiciones, más sano y fuerte se encontrará nuestro aparato digestivo.

La digestión comienza en la boca, cuando los dientes trituran los alimentos y los mezclan con la saliva para formar el bolo alimenticio, que pasará por el esófago hasta llegar al estómago, donde los alimentos serán disueltos con la ayuda de los movimientos musculares y los jugos gástricos que se encuentran en el estómago. En este momento queremos hacer un inciso en la importancia de masticar, masticar, masticar y seguir masticando muy bien los alimentos. Los últimos estudios recomiendan hacerlo hasta 40 veces antes de tragarlos.

Una correcta digestión

Disfrutar de una correcta digestión es fundamental para nuestra salud.

Veamos cómo el aparato digestivo funciona de manera sabia

Al masticar las glándulas salivales producen saliva. En este momento, gracias a las enzimas presentes en la saliva, los alimentos ya inician su proceso de descomposición y se humedecen haciendo más fácil su trayecto por el esófago hacia el estómago. Al tragar, la lengua empuja los alimentos hacia la garganta, y la epiglotis se pliega sobre la tráquea evitando el ahogamiento.

El proceso se vuelve automático. El cerebro envía señales a los músculos del esófago y la peristalsis empuja la comida por el esófago hacia el estómago. Una vez en el estómago, sus glándulas producen ácidos y enzimas que descomponen los alimentos y junto a los movimientos musculares, se mezclan con los jugos gástricos. El estómago va vaciando lentamente su contenido en el intestino delgado, cuyos músculos seguirán mezclando los alimentos con jugos digestivos procedentes del páncreas e hígado y cuyas paredes irán absorbiendo los nutrientes digeridos e incorporándolos al torrente sanguíneo, y enviando los desechos al intestino grueso, que absorberá agua y cambiará los desechos de líquidos a heces, enviándolas al recto.

Son muchas las dolencias que pueden afectar al proceso digestivo y que iremos viendo. Algunas de las más comunes son el estreñimiento y los gases.

Cuando se sufre de estreñimiento es necesaria una alimentación variada rica en fibra, procedente de frutas y verduras, alimentos integrales y evitar los azúcares. Así como hidratarse debidamente bebiendo al menos dos libros de agua al día y ejercicio físico diario.

En el caso de los gases, por el contrario, se deben ingerir alimentos que no enlentezcan el tracto intestinal. Como los hidratos de carbono complejos pero no integrales, y los ricos en proteínas y pobres en grasas. Se deben evitar las bebidas con cafeína, bebidas alcohólicas, alimentos picantes, el chocolate y el consumo excesivo de alimentos ricos en fibra.

Son muchas las personas que sufren en silencio problemas intestinales afectando gravemente a su calidad de vida. Llámanos al 974 23 81 88, en nuestra Unidad de Aparato Digestivo disponemos de las últimas técnicas para sus diversos diagnósticos y tratamientos.