No renuncies a tu sesión de running en invierno

Hoy os proponemos algunos consejos para correr en invierno. Podrás correr sin problemas cuando haga frío, pero deberás estar bien preparado, y tomar ciertas precauciones. Para ayudar a tu preparación, nos centraremos en tres aspectos: la vestimenta, el tipo de calzado y algunos consejos para antes, durante, y después de la sesión.

 

 

En primer lugar, la vestimenta

Todo tu cuerpo deberá estar protegido contra el frío. Para cubrir la parte superior de tu cuerpo, deberás llevar, al menos, tres capas; una primera transpirable para que deje salir el sudor, una segunda capa para aislarte del frío y una tercera para protegerte de la lluvia y del viento.

Para la parte inferior de tu cuerpo, puedes usar unas mallas o unos pantalones de deporte. También deberás usar calcetines que te calienten los pies. No olvides tampoco tu bufanda o pasamontañas, tu gorro y un par de guantes. Comprueba que la suela de tu calzado no esté muy desgastada, para que no te resbales si corres sobre superficies mojadas o nevadas.

 

En segundo lugar, el material necesario

Si vas a correr durante más de una hora, no te olvides llevar un pequeño tentempié a base de frutos secos o barras de cereales, para que te aporten energía durante el entrenamiento. Bebe agua a lo largo de toda la sesión, y después de correr, hidrátate la cara y las manos con crema para evitar las irritaciones causadas por el frío.

Con el fin de ayudar a tu cuerpo a adaptarse progresivamente a los cambios de temperatura, no olvides hacer un calentamiento cubierto previo a tu sesión. Puedes disfrutar mucho de tu entrenamiento, aunque haga frío, siempre y cuando cuentes con el material adecuado y bien protegido.

 

¿Y si me gusta correr por la noche?

Para correr por la noche de manera segura, debes centrarte en tres aspectos: el equipo, el recorrido y la técnica que deberás adoptar. Lo más importante es ver bien y ser visto. Para ello, asegúrate de llevar contigo una linterna que funcione, corre por rutas bien iluminadas siempre que sea posible y utiliza ropa reflectante.

En cuanto al recorrido, ten en cuenta que la noche hará que sea más difícil recorrer el entorno, por lo que es importante reconocer el camino a la luz del día antes de adentrarse al anochecer. Revisa el tipo de superficie y sus desniveles, e intenta realizar la sesión en parques urbanos, seguros y bien iluminados, preferentemente. Corre a un ritmo lento para asegurar la pisada y estate atento a cualquier cambio del terreno para disfrutar de tu entrenamiento nocturno.