Los trastornos de la retina

La retina es la capa más interna del globo ocular, se encarga de transformar la luz en impulsos nerviosos que viajarán por el nervio óptico hasta el cerebro, donde se convertirán en las imágenes que vemos. Para ello la luz atraviesa la córnea, cruzando la pupila y el cristalino hasta llegar a la retina. La parte central de la retina es la mácula, que contiene numerosas células fotorreceptoras, que nos permiten tener la visón de los detalles y el movimiento.

Para disfrutar de una visión adecuada es esencial que todas estas estructuras estén sanas, veamos a continuación algunos de los trastornos que afectan a la retina y pueden interferir gravemente en el proceso de la visión:

La maculopatía

Es la degeneración macular relacionada con la edad. Esta degeneración va dañando progresivamente la macula, dando como resultado una pérdida gradual de la vagudeza de la visión central.

Afecta a personas mayores y es más frecuente en individuos de piel clara y fumadores. Se desconoce su causa, siendo una enfermedad hereditaria. Es un proceso lento que puede dañar gravemente la visión pero que raramente conduce a la ceguera, pues la visión periférica y la habilidad para captar el color no resultan afectadas.

Existen dos tipos:

  • La degeneración macular seca o atrófica.

El tejido que forma la macula se adelgaza a medida que van desapareciendo los fotorreceptores. Puede afectar a los dos ojos a la vez.

Síntomas:

La visión central empeora lentamente mediante un proceso indoloro.

Los objetos pueden aparecer pálidos o poco detallados.

El oftalmólogo puede detectar con cierta claridad los cambios físicos cerca de la macula, incluso antes de aparecer estos síntomas, de ahí la importancia de las revisiones periódicas de la visión que siempre recomendamos en Policlínica Alto Aragón.

  • La degeneración macular húmeda.

En esta aparecen vasos sanguíneos anormales en la capa de tejido que se encuentra debajo de la mácula. Estos vasos sanguíneos pueden dejar escapar líquido y sangre por debajo la retina. Primero afecta a un ojo, pero al final ambos suelen acaban dañados.

Síntomas:

El primer síntoma suele ser una distorsión de la visión por un sólo ojo, las líneas delgadas y rectas se ven onduladas.

Dificultada para leer o ver la televisión.

La pérdida de visión tiende a progresar rápidamente e incluso puede ser súbita si uno de los vasos sanguíneos sangrara.

El oftalmólogo puede diagnosticarla con un examen visual

La retracción macular

Se da cuando sobre la retina se forma una membrana fina de tejido cicatricial que a la vez se va contrayendo debajo de ella, arrugándola.

Se produce después de los 50 años, siendo más habitual en personas mayores de 75.

Los síntomas incluyen la visión borrosa o distorsionada.

Si causa problemas graves de visón, se puede extirparse quirúrgicamente la membrana mediante un procedimiento con anestesia local y que suele durar unos treinta minutos.

Desprendimiento de retina

Es la separación de la retina de la capa de vasos sanguíneos que hay debajo de ella, lo que la priva de una parte de su suministro sanguíneo, situación que le impide trabajar correctamente.

A menos que la retina vuelva a adherirse, el daño puede ser permanente.

El desprendimiento puede empezar en un área pequeña, generalmente como resultado de un desgarro. Si esta área no vuelve a adherirse, la retina puede desprenderse totalmente.

Es un trastorno más habitual en personas muy miopes o que han sido sometidas a cirugía de cataratas.

En cuanto a los síntomas, el desprendimiento de retina es indoloro, por lo general las personas ven manchas flotantes o destellos de luz intensa que duran menos de un segundo.

Comienza con la pérdida de visión periférica. Si el área macular de la retina llega a desprenderse, la visión se deteriora rápidamente y todo se vuelve borroso.

Dependiendo de la causa del desprendimiento el tratamiento variará, pudiendo consistir en una cirugía láser o en un tratamiento por congelación. El resultado será mejor cuento menos tiempo haya estado la retina desprendida.

Una persona que experimente una repentina perdida de visón, debe visitar a su oftalmólogo de confianza rápidamente. Puede ponerse en contacto con Policlínica Alto Aragón a través del número de teléfono 974 23 81 88.