Los peligros de la piel en verano

Los peligros de la piel en verano

Cuidar tu piel en verano

En verano aumentan las actividades al aire libre, excursiones, días de playa y piscina, paseos en bicicleta, horas en el parque,….Y es perfecto, pero hemos de ser muy conscientes, que ante este tipo de actividades, la piel necesita más cuidados de los habituales al exponerse a diversos factores de riesgo.

No cabe duda de que el factor que más influye negativamente en la piel, son las radiaciones ultravioletas del sol. Por ello se debe evitar exponerse a él en las horas centrales del día. La opción más adecuada es permanecer bajo una buena sombra, no sutil, pues ésta puede dejar pasar hasta el 50% de la radiación, al igual que ocurre en los días nublados.

Si resulta inevitable, debemos hacerlo con la protección solar adecuada. Utilizando ropa, sombrero, gafas y protección solar elevada, que debe ser aplicada media hora antes de la exposición al sol y repetir la aplicación cada hora y media más o menos, en función de las actividades que se lleven a cabo. En cuanto a la ropa, la negra es más calurosa pero cubre mejor de los efectos del sol que la blanca, que es más fresca pero protege menos.

Hay que tener especial cuidado con los bebes menores de 6 meses al no ser adecuado usar con ellos protección solar. Con los menores de 1 año, sí que se les podrían aplicar fórmulas específicas para ellos con filtros físicos, pero aun con todo, las exposiciones deben ser muy esporádicas.

Es fundamental tener presente que la piel tiene memoria y el riesgo de sufrir un melanoma en la vida adulta, se relaciona con los hábitos de protección solar en las primeras etapas de la vida.

Ponernos morenos es una respuesta de nuestra piel a la exposición solar, al quemarnos la piel va acumulando daños hasta que estos pueden llegar a mutar. La memoria de la piel es muy larga y en la juventud se pueden desarrollar daños irreversibles.

Por otro lado, con las largas horas en las piscinas, algunas personas pueden sufrir molestias por el cloro en la piel. La capa protectora de la piel puede verse alterada con la exposición a determinados agentes agresivos, en especial las pieles sensibles. El agua ya de por si tiene un pH superior al de la epidermis, que sumado al cloro combinado con cremas solares, perfumes, desodorantes,…., conlleva que nuestra piel se irrite y sufra en exceso.

El cloro es el responsable de que nos podamos bañar tranquilos al acabar con hongos y bacterias, que de otro modo podrían provocarnos infecciones. Pero, puede afectar a personas que tengan las pieles excesivamente sensibles, reactivas o atópicas, al aumentar la sequedad. Por ello es fundamental darse una ducha antes, para evitar que las cremas y desodorantes reaccionen con el cloro, y después al baño e hidratar adecuadamente a posteriori.

Otro factor con el que también hay que tener mucho cuidado en verano son los hongos. En las duchas públicas, donde puede haber acumulación de agua y el cloro puede haberse evaporado, hay que extremar las precauciones al ser potencialmente un caldo de cultivo ideal para la proliferación de este tipo de microorganismos.

Piel cuidada durante todo el año

Hay que ser muy conscientes sobre todo, de que este no es un problema que se limite al verano, al entorno de las piscinas estivales, sino que hay que andar con mucho cuidado hacia ellos durante todo el año al frecuentar duchas públicas, en vestuarios de piscinas cubiertas, instalaciones deportivas, gimnasios, polideportivos, etcétera. Recomendamos el uso de chancletas sin excepción al frecuentar estos lugares.

En el próximo post trataremos a fondo este tema, las micosis. Desde Policlínica Alto Aragón os recordamos que en caso de notar picores persistentes, lo adecuado es acudir al servicio de dermatología lo antes posible para evitar complicaciones futuras.