La osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad progresiva en la que disminuye la densidad ósea, de modo que los huesos se van debilitando y resulta más fácil que se produzcan fracturas.

Los huesos están en constante evolución, para ello eliminan pequeñas áreas de tejido óseo que son reemplazadas por tejido nuevo. Este proceso es continuo y propicia una buena salud ósea, afectando a la forma y densidad de los huesos. En la juventud los huesos crecen a lo largo y a lo ancho a la par que el cuerpo, pero en la edad adulta los huesos pueden volverse más gruesos pero no más largos.

En un adulto joven se forma más hueso del que se destruye. De este modo los huesos aumentan progresivamente de densidad hasta la edad de 30 años, la etapa de la vida en que son más fuertes. Después de este periodo, la degradación de hueso supera su formación y su densidad comienza a disminuir lentamente. Cuando el organismo es incapaz de mantener una formación adecuada de hueso, estos siguen perdiendo densidad, aumenta su fragilidad y con el tiempo aparece osteoporosis.

Hay dos tipos principales de osteoporosis, la primaria y la secundaria. La secundaria tiene su causa en otra enfermedad como puede ser una insuficiencia renal crónica y determinados trastornos hormonales.

La osteoporosis primaria tiene tres subtipos, la posmenopáusica, la senil y la idiopática. La mayoría de las mujeres mayores que sufren osteoporosis, tienen una combinación de osteoporosis posmenopáusica y senil.

La osteoporosis posmenopáusica tiene su causa es la falta de estrógenos, la principal hormona femenina que ayuda a regular el aporte de calcio a los huesos. También puede aparecer en hombres con bajos niveles de testosterona como suele ser el caso de los hombres mayores, sin embargo, es seis veces más frecuente en las mujeres.

Por lo general aparece en mujeres tras la menopausia, entre los 51 y 75 años. Aunque la pérdida de hueso es gradual en las mujeres premenopáusicas, ésta se acelera en la menopausia, pudiendo perder hasta un 20% de su masa ósea durante los 5 o 7 años posteriores a ésta.

La osteoporosis senil, suele tener su causa en un déficit de calcio o vitamina D, relacionada con el desequilibrio entre la velocidad de degradación y la velocidad de regeneración ósea. Generalmente afecta a personas de más de 70 años y es dos veces más frecuente en mujeres que en los hombres.

Factores de riesgo

  • Antecedentes familiares.
  • Déficit de calcio en la dieta.
  • Estilo de vida sedentario.
  • Tez clara y constitución delgada. Es menor en mujeres que tuvieron en su primera juventud una mayor fortaleza ósea.
  • Uso de ciertos fármacos.
  • Menopausia prematura o inducida quirúrgicamente.
  • Ausencia anómala de periodos menstruales o amenorrea.
  • Anorexia nerviosa.
  • Consumo excesivo de alcohol.

El envejecimiento, la escasa ingestión de calcio o de vitamina D, el déficit de estrógenos, y ciertas enfermedades reducen las cantidades de los compuestos encargados de mantener la densidad ósea.

Síntomas

Al principio no presenta síntomas ya que la pérdida de densidad se produce de modo muy gradual.

El primer síntoma se da cuando se produce una fractura ósea tras un esfuerzo pequeño o incluso nulo o tras una caída menor.

En las personas que sufren esta enfermedad suelen sufrir fracturas por aplastamiento vertebral, al romperse éstas de forma espontánea o tras un pequeño golpe. Como consecuencia de estas fracturas puede aparecer un dolor crónico en la espalda que por lo general se instaura súbitamente.

Una de las fracturas más graves cuando se sufre osteoporosis es la de cadera, al ser causa de pérdida de autonomía. También son frecuentes las fracturas de muñeca.

Diagnóstico

Existe la sospecha de la presencia de esta enfermedad ante fracturas producidas por lesiones pequeñas. El diagnostico se confirma mediante pruebas que miden la densidad ósea.

Prevención y tratamiento

En este caso la prevención es más exitosa que el tratamiento, pues resulta más fácil prevenir la perdida de densidad ósea que recuperarla una vez perdida.

Pide cita en el 974 23 81 88, en Policlínica Alto Aragón os daremos las pautas necesarias para su prevención y tratamiento, limitando factores de riesgo, asegurando la ingestión de calcio y vitamina D, practicando ejercicios de sobrecarga corporal y con la toma de fármacos si es necesario.