La inmunoterapia, tratamientos para hacerle frente a la alergia

La inmunoterapia como tratamiento para la alergia

La inmunoterapia, comúnmente conocida como la vacuna para la alergia, consigue ir cambiando poco a poco la respuesta de nuestro organismo a los patógenos que producen la alergia.

Tratamiento

El tratamiento consiste en administrar paulatinamente dosis cada vez mayores del alérgeno causante, con el fin de que el sistema inmune cambie de estrategia, consiguiendo finalmente la tolerancia o hiposensibilización, que permita controlar la alergia.

Está recomendada a personas que no pudiendo evitar el alérgeno, les causa síntomas molestos como son la rinitis o la conjuntivitis habitual.

Con la inmunoterapia se puede tratar tanto las alérgicas estacionales, como las alergias a los animales en casos de veterinarios o personas que trabajen con ellos, o simplemente no quieran dejar de convivir con sus mascotas. Se pueden tratar también algunos casos de  alergias alimentaria, alergia al látex, a las picaduras de mosquitos, etcétera.

Sus variantes

El tratamiento se puede administrar por vía subcutánea o por vía sublingual, dependiendo del caso.

  • Las vacunas inyectadas:
    • Son muy eficaces.
    • Pueden presentar algún efecto adverso leve, de carácter local en el lugar de administración, por lo que se recomienda su administración en los centros sanitarios.
    • Al principio se suele administrar semanalmente las primeras semanas, y luego mensualmente, con dosis de mantenimiento.
  • Las vacunas sublinguales:
    • Se pueden tomar en casa.
    • No necesitan tanta supervisión médica como las subcutáneas.
    • Se deben administrar diariamente o varias veces a la semana durante un tiempo prolongado.
    • Se corre el riesgo de no llevar a cabo el tratamiento de manera adecuada. Hay que tener en cuenta que gran parte del éxito del proceso depende de la administración correcta y regular de las vacunas.

Efectos secundarios

En cuento a los efectos secundarios, como cualquier tratamiento, conlleva un riesgo de reacción. Y en este caso, al ser alérgenos a los cuales el paciente ya se encuentra previamente sensibilizado, es probable que se produzcan reacciones alérgicas al principio, como hinchazón o picor en la zona de aplicación de la vacuna, siendo fundamental la supervisión por personal sanitario especializado.

El tratamiento según recomendaciones de la OMS, debe durar entre 3 a 5 años, dependiendo de la tolerancia y evolución del paciente. La mayoría de las personas experimentan una mejora significativa, que no suele ser clara, hasta pasado un año del inicio del tratamiento.

La inmunoterapia se puede iniciar a partir de los 5 o 6 años de edad, y a veces antes.

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