Javier Bara, “A mí nunca me han tenido que empujar, me he empujado a mí mismo”

Diario del AltoAragón — Domingo, 18 de junio de 2017
YO FUI el último nacido en Sesa”. 52 años después, el doctor Javier Bara tiene motivos para presumir de su arraigo.

Su periplo formativo arranca en aquella escuela desde la que, con 12 años, da el salto al Santiago Apóstol de Grañén, de ahí al Instituto Ramón y Cajal de Huesca y a la Universidad de Zaragoza, donde cursa Medicina. Aprende la especialidad de Cirugía Oral y Maxilofacial en Barcelona. Y, ya puestos a cerrar el ciclo, se licencia en Odontología.


Su primera oportunidad laboral le devuelve a Sesa, de sustituto de la doctora María Dolores Ledesma. Aquí había prendido la chispa de su voluntad, de la mano de su primo Sergio Moreu al que había acompañado con apenas diez años a pasar visita o ver enfermos.


Su determinación final proviene de su aprecio por la anatomía de cabeza y cuello, relativamente nueva entonces, y descarta su apego a la Fisiología y Endocrinología.


Con treinta años, estudios concluidos, encontrar trabajo no le resulta fácil. Entra en prácticas en Tarragona, y en Cataluña, de hecho, acaba asumiendo las altas responsabilidades de montar los servicios de su especialidad en el Hospital Universitario Sagrado Corazón de Barcelona que dirige nueve años, en el de Mataró y el Santa Tecla tarraconense. “Entramos en sitios donde era difícil y no se ejercía la especialidad y hemos dejado una huella porque, de hecho, hay continuidad”. El reto es hercúleo porque Maxilofacial está entonces ligado a hospitales de tercer nivel, grandes, y poco la acerca al ciudadano a través de centros más pequeños. De hecho, en Huesca se ofrece para el Hospital San Jorge, pero se acaba proyectando a la Policlínica Altoaragón.


Su peripecia profesional, rica y trufada de estancias en hospitales de Madrid, Reino Unido, Alemania, China y Chile, marca un hito con el Instituto Maxilofacial Bara-Gaseni que codirige con su esposa, la doctora Marga Gaseni, en lo que fue un laboratorio de Prótesis Dental de su suegro en Barcelona. Veinticinco años de sociedad con su mujer, odontóloga, le han reportado “muchas satisfacciones. Tuve una visión y separé y uní al mismo tiempo la Odontología de la Cirugía Maxilofacial, la aproximé para trabajar juntos y la separé para que cuando hiciésemos cirugía se tratase en un ámbito distinto, en un medio más quirúrgico y ha tenido éxito”.


La huella de su primo Sergio Moreu le atrajo en su tiempo a la Policlínica original y ahora retorna a Policlínica Altoaragón seducido por esa apuesta de la familia Marco y de su amigo el doctor Francisco Moré. Al estímulo emocional añade su percepción de que puede aportar su concepto armónico entre la sanidad pública y privada. “En tanto en cuanto la sanidad pública es de un elevado nivel, la privada es de un elevado nivel. Nunca podremos tener unos altos estándares de calidad en sanidad privada si la pública es mala. Es bueno que apostemos por proyectos diferenciadores, nuevos, por movernos en un ámbito nacional e internacional. Todo eso va a beneficiar a los ciudadanos”. Aquí sirve a los pacientes sus conocimientos para los tratamientos y su integración de los avances tecnológicos, las cirugías menos invasivas y técnicas regenerativas. Agradecido a Cataluña, sin embargo “ésta es mi tierra y mi casa, y eso siempre te tira”. Inculca sus valores a sus hijos, la mayor ya preparada para el despegue hacia la carrera de Medicina u Odontología, y el menor ya visible en medios de comunicación por su cultivo diferencial del tomate rosa.


Y es que, para el doctor Javier Bara, “todo arranca con la familia. Tuve la gran suerte de tener unos padres maravillosos, que en paz descansen, que me dieron herramientas para defenderme, para tener claro un objetivo porque ellos vieron que yo tenía capacidad, la Medicina. Pero también me dieron libertad, que aveces, si no está bien entendida, se puede malinterpretar. Me dejaron tomar mis decisiones. Yo me hice a mí mismo. Es muy importante, porque entonces el motor eres tú. A mí nunca me han tenido que empujar, me he empujado a mí mismo. A veces eres tu peor enemigo, porque si eres muy autoexigente te puedes llegar a hundir en según qué momentos. Pero, como dicen, el éxito se consigue levantándose después de cada caída. Y es verdad que en una trayectoria no todos los momentos son buenos ni fáciles, pero sí es verdad que, si tu entorno es bueno y saludable, se consigue y se llega. Y arranca con tus padres, continúa con tu pareja, y prosigue con tus hijos y tus amistades. Si lo has sabido llevar bien, te lleva a la pasión y el disfrute de tu vida y de tu profesión”. Orgulloso de la cantidad de servicios especializados que ha implantado, a sus 52 años sigue pegado a su carácter emprendedor. “Estoy empezando nuevos proyectos con mucha ilusión.

Siempre estoy en constante motivación y apertura de nuevos horizontes, ya mí eso me llena y me satisface, y siempre busco mejorar, innovar y aprender”. Contrastes vitales. Con el doctor Carlos Martí, prepara un Libro de Cirugía Maxilofacial Mínimamente Invasiva con participación de profesionales internacionales. Y sostiene su pasión por la agricultura. Sus abuelos eran de Blecua, de Robres y de Sesa, y él ha cultivado un terreno en su pueblo cuyo cuidado ha encargado para deleitarse con sus frutos. “Lo bonito es tener ilusión y proyectos nuevos”.

“Siempre busco mejorar, innovar y aprender”

“Procuren cuidarse”


“El consejo que doy es que la gente procure cuidarse. He visto culturas, maneras de entender la vida y de vivirla, y debemos huir de ciertas cosas que en la cultura occidental, en sociedades en teoría más desarrolladas, estamos viendo, como son problemas de trastornos de la alimentación, obesidades mórbidas, sobrepesos, vida sedentaria, poca ingesta de vegetales o frutas… Todo esto es muy nocivo. Durante años fui el responsable en Cataluña de prevención de cáncer bucal y una de las cosas que recomendamos encarecidamente, aparte del cuidado de la boca y revisiones periódicas, es ingerir como mínimo cinco piezas de verdura y fruta al día si era posible. Esto es ideal, por su alto contenido antioxidante y propiedades, en riqueza en vitaminas y fibras. Así hacemos una prevención del riesgo en sociedades donde no hay mucho cuidado, donde se ingieren muchas cantidades de alcohol y de tabaco, y hay poco cuidado de la boca”.

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