Cumpliendo el sueño de ser padres

Dentro del proyecto vital de una persona, probablemente, una de las decisiones más importantes de su vida va a ser decidir si desea ser padre o madre. Tomada la decisión, a la hora de concebir al futuro hijo o hija pueden surgir anomalías, por ejemplo, si los espermatozoides tienen dificultades para llegar al útero – por cuestiones tales como la impotencia, mala calidad del semen, etc.-. Del mismo modo, pueden aparecer disfunciones ovulatorias, alteraciones anatómicas y/o funcionales del cuello del útero -factor cervical-, factores coitales o esterilidad de origen desconocido. Aunque en la actualidad la causa más frecuente de esterilidad es la debida a la edad materna.

La esterilidad es un problema de difícil comprensión para quienes la padecen y que afecta a una de cada siete parejas, participando como posible causa de la misma al 50% el hombre y la mujer. Es una causa de gran frustración dentro de la pareja, y las consecuencias a nivel emocional y psicológico pueden llegar a ser fatales. Actualmente, con el uso de las diversas técnicas de reproducción asistida, se consiguen éxitos en un amplio grupo que estaban considerados como esterilidades absolutas sin ninguna posibilidad de tratamiento.

 

Inseminación Artificial Conyugal o IAC. Fases del tratamiento.

Un tratamiento de reproducción asistida se convierte, a diario, en la tabla de salvación de miles de personas que desean ser padres. El primer paso es realizar una primera visita para conocer el historial y solicitar exámenes a fin de valorar el caso, y recomendar el mejor tratamiento de reproducción asistida para conseguir el embarazo.

Una vez elegida la técnica más adecuada, se deberá realizar un tratamiento para controlar el mejor momento para realizar la inseminación. Este tratamiento es hormonal y generalmente se inicia con la llegada de la regla. La duración máxima es de 15 días, durante los cuales se deberá controlar la respuesta ovárica con el fin de programar el día de la ovulación y la fecha exacta en la que se realizará la inseminación, en la que se hará coincidir el óvulo con el espermatozoide.

La inseminación consiste en introducir en el útero espermatozoides previamente seleccionados. Es una técnica sencilla e indolora que se practica en la consulta médica. En el caso de tener que usar el semen de un donante, éste se selecciona a partir de las características físicas, y previamente se realizarán los exámenes para confirmar que está en buen estado de salud.

Una vez realizada la inseminación artificial, la paciente podrá volver a casa y esperar los resultados de la prueba de embarazo que deberá realizar al cabo de 14 días. Las posibilidades de éxito de esta técnica dependen principalmente de la edad de la mujer.

 

¿Cuándo se recomienda?

La Inseminación Artificial Conyugal o IAC está especialmente indicada en los siguientes casos:

  • En el caso del hombre, cuando se detecta una alteración en la calidad o cantidad del semen –oligoespermias, etc-.
  • En el caso de la mujer, cuando existen anomalías en la ovulación o la paciente padece una endometriosis leve.
  • Cuando existe una esterilidad cuya causa no ha sido posible identificar.

Tasa de éxito

Si bien es importante tener siempre en cuenta que, los resultados de la Inseminación Artificial Conyugal o IAC dependen de factores muy concretos en cada caso –generalmente, influyen en gran medida la edad de la mujer, la reserva ovárica, la calidad del esperma o el grado de la alteración que causa el problema de fertilidad-. Es la técnica de reproducción asistida más extendida en la actualidad en nuestro país.

De hecho, la tasa de éxito de asciende, aproximadamente, a un 15%-20% por ciclo. Tras cuatro intentos de IAC, se puede conseguir una tasa acumulada del 45-50%. Generalmente, en el caso de realizar la intervención con semen de un donante, la probabilidad de embarazo es mayor.