Convivir con Parkinson

La enfermedad de Parkinson es un trastorno degenerativo y progresivo del sistema nervioso. Su evolución es lenta caracterizada por temblor cuando los músculos están en descanso, lentitud de los movimientos voluntarios y un tono muscular rígido.

Afecta aproximadamente a 1 de cada 100 personas de más de 65 años. Suele comenzar entre los 50 y los 79 años. La enfermedad se presenta cuando mueren o se dañan células nerviosas o neuronas del cerebro. Se ven afectadas muchas áreas del cerebro, pero los síntomas más comunes son el resultado de la pérdida de neuronas del área encargada de producir dopamina. La causa de la degeneración de estas células nerviosas no está clara, podría deberse a una combinación de factores genéticos, medio ambientales y los derivados del propio envejecimiento del organismo.

Síntomas

La enfermedad de Parkinson normalmente comienza de manera suave y va avanzando progresivamente. En muchas personas se inicia con temblor rítmico de la mano en reposo que disminuye al mover voluntariamente la mano y desaparece durmiendo. La tensión emocional o el cansancio pueden intensificarlo. Con el tiempo el temblor avanza a la otra mano, los brazos y las piernas. También pueden verse afectadas las mandíbulas, la lengua, los parpados y la frente.

El temblor pude volverse menos evidente a medida que la enfermedad avanza. Aproximadamente en un tercio de las personas con la enfermedad de Parkinson, el temblor no es el primer síntoma y en algunas éste nunca se presenta.

Los músculos se vuelven rígidos, afectando al movimiento. Los movimientos se vuelven lentos y difíciles de iniciar. Aparecen de dolores musculares y cansancio, lo que conlleva una a disminuir los movimientos del cuerpo. Normalmente se ven afectados los músculos pequeños de las manos, por lo que las actividades cotidianas como abrocharse los botones, comer,… resultan costosas de hacer.

Tienen dificultad para la marcha, especialmente para dar el primer paso. Una vez iniciado suelen arrastrar los pies, dando pasos cortos sin balanceo de los brazos al caminar. A veces tienen dificultades para detenerse o girar. Cuando la enfermedad avanza a veces interrumpen la marcha de repente porque sienten los pies pegados al suelo. La postura se vuelve encorvada y les resultad difícil mantener el equilibrio, con tendencia a caer hacia delante.

También sufren falta de expresión facial. La cara se vuelve menos expresiva porque los músculos faciales que controlan la expresión no se mueven. Finalmente el semblante presenta la mirada perdida, la boca abierta y una disminución del parpadeo. A menudo babean o se atragantan por la rigidez muscular de la cara, hablan lentamente con voz monótona y a veces tartamudean.

El intelecto sigue siendo normal, pero aproximadamente en la mitad de los pacientes aparece una demencia con el trascurso de la enfermedad y muchos sufren depresión.

Diagnóstico

Al inicio es difícil pues comienza de manera sutil. No hay una prueba específica para diagnosticarlo. El médico especializado en las enfermedades del sistema nervioso, el neurólogo, hará un diagnóstico en base a los síntomas, historia clínica, así como a un examen físico y neurológico del paciente. El médico puede sugerir llevar a cabo ciertas pruebas para descartar otras enfermedades con síntomas similares.

Tratamiento

La enfermedad de Parkinson no tiene cura, pero es posible controlar sus síntomas. La práctica diaria de actividad física y el seguimiento de un programa regular de ejercicios pueden contribuir a mantener la movilidad. La fisioterapia centrada en el equilibrio y la elongación también es importante, así como un patólogo del habla y del lenguaje ayudarán a mejorar estos problemas. Además de los tratamientos farmacológicos convenientes, e incluso procedimientos quirúrgicos si es el caso.

En Policlínica Alto Aragón os ayudaremos a convivir con la enfermedad de Parkinson de la mejor manera posible, llámanos y pide cita en el 974 23 81 88.