Cómo afectan las emociones a la alimentación

Cómo afectan las emociones a la alimentación

Las emociones modifican nuestra alimentación

No siempre comemos por hambre, también lo hacemos cuando estamos aburridos, tristes, nerviosos, enfadados,… Nuestras emociones modifican nuestras elecciones alimentarias. Cómo nos encontremos emocionalmente influye en la elección que hagamos, tanto del tipo de alimentos como de su cantidad. Y este hecho, en algunas personas, puede conllevar importantes desarreglos nutricionales.

Hoy en día está comprobada la relación que existe entre el sistema digestivo y los neurotransmisores. Buena parte de la serotonina, conocida como hormona de la felicidad, se origina en la mucosa intestinal, donde se encuentra la microbiota o población de microbios, que habitan en nuestro intestino y que tiene una función primordial para mantener la salud a raya.

En ocasiones el estrés o la tristeza pueden hacer que no logremos percibir sensación de saciedad, así como la felicidad puede llegar a inhibir el apetito, igual que la tristeza en algunas personas. Nuestro estado de ánimo afecta tanto positiva como negativamente en nuestras apetencias alimentarias. Cuando comemos, nuestro sistema nervioso genera una respuesta que mejora el estado de ánimo y se asocia a sensaciones de calma. Sensaciones que podemos lograr igualmente cuando llevamos una vida equilibrada en todos los aspectos.

Normalmente nuestro cerebro disfruta de todo aquello que incrementa los niveles de dopamina y la oxitocina, también consideradas hormonas de la felicidad, impulsándonos a ingerir alimentos que elevan la sensación de bienestar y satisfacción. El problema es que la fuente inmediata de este tipo de hormonas es el azúcar. Siendo los alimentos con alto contenido de azucares los que nuestro organismo nos pide para conseguir sensación de placer.

Alimentos buenos, para la salud y las emociones

La buena noticia es que existen alimentos muy sanos que nos pueden aportar estos mismos niveles de satisfacción, de manera sana y equilibrada, como son los alimentos ricos en omega3, vitamina B o los carbohidratos, entre otros muchos.

En cuanto a los alimentos que nos ayudan a mantener el equilibrio emocional, en primer lugar queremos mencionar que se debe tener una mirada crítica ante los tan de moda “superalimentos”. Influyen muchos factores a la hora de conseguir unos niveles óptimos de salud, como llevar una vida activa no sedentaria y una dieta equilibrada. Sí es cierto que algunos alimentos aportan sustancias requeridas por nuestro organismo y que por supuesto es mejor ingerirlas de modo sano y no por medio de azucares procesados.

Veamos estos alimentos:

Los ácidos grasos poliinsaturados omega

Hay dos clases principales de ácidos grasos poliinsaturados presentes en nuestro organismo. Los pertenecientes a serie omega-6 y a los concernientes la serie omega-3, todos ellos se deben obtener por medio de la dieta y son esenciales para la supervivencia humana. Diversos estudios científicos evidencian una relación entre la depresión, el deterioro cognitivo y el déficit de estos ácidos grasos.

Alimentos ricos en ácidos grasos son ciertos frutos secos como las nueces, el lino, la chía, el aceite de soja, el marisco, pescados grasos o azules, como el salmón, la sardina, el arenque, los boquerones o la caballa.

Alimentación y emoción

Los frutos rojos contribuyen en la producción de dopamina, facilitando de este modo las labores cognitivas

Los frutos secos

Aportan minerales como el hierro o el magnesio y el hierro que impiden la fatiga neuronal y los estados de ansiedad asociados. Los anacardos por ejemplo son ricos en triptófano, aminoácido precursor de la serotonina.

La cúrcuma

Pese a que en España su uso culinario no es muy habitual, la cúrcuma también conocida como azufre de Indias, es una planta con muchos usos culinarios beneficiosos para el organismo. Entre los que se encuentran sus efectos neuroprotectores y su capacidad de mejorar el estado de ánimo.

Los fermentados y probióticos

Equilibran la flora microbiana intestinal ayudado a regular, como hemos comentados antes, el apetito, los estados de ánimo e incluso las emociones.

Frutos rojos

Frambuesas, ándanos, moras, granadas, cerezas,…. ricas en antocianinas y flavonoides, que contribuyen en la producción de dopamina facilitando de este modo las labores cognitivas y el estado de ánimo equilibrado, poniendo su granito de arena en el alivio de la ansiedad y el estrés.

Aceite de oliva virgen extra y si puede ser de primera presión en frio, mejor que mejor. Fuente de vitamina E y ácidos grasos esenciales para el funcionamiento del organismo.

Semillas, germinados y por supuesto las frutas y verduras. Fuente de minerales, vitaminas, aminoácidos y ácidos grasos esenciales óptimos para el funcionamiento del sistema nervioso. No podemos terminar sin resaltar las propiedades del aguacate, que aporta grasas de elevada calidad y muy saciantes y del agua. Esencial recordar la importancia de beber agua. No contar con los niveles adecuados de hidratación nos puede provocar desconcentración, cefaleas y bajadas de tensión. Destacar igualmente el papel antioxidante del té verde y cómo el cacao puro sin azúcares reduce el cortisol, u hormona del estrés, participando en la generación de estados de ánimo positivos.

La lista de alimentos que ayudan al equilibrio emocional tiene en común que son óptimos para el sistema digestivo y ayudan en la correcta producción de neurotransmisores.

Desde Policlínica Alto Aragón queremos recalcar la importancia de un enfoque multidisciplinar donde que una buena nutrición nos genera bienestar y nos ayuda a mantener la salud, al igual que realizar ejercicio físico, bailar o andar. Actividades que incrementan igualmente los niveles de dopamina, proporcionando sensación de bienestar y satisfacción.