Alergias a los animales, al polvo y a los hongos

Alergias perennes

En este tipo de alergias, también conocidas como alergias perennes, los alérgenos responsables provienen del polvo doméstico, la caspa de animales y los hongos ambientales o mohos.

La diferencia fundamental con las alergias estacionales es que las alergias perennes pueden estar presentes durante todo el año. Aunque normalmente en menor medida en épocas calurosas, debido a que los ácaros y hongos proliferan menos a temperaturas elevadas y aumentan cuando crece la humedad, siendo sus niveles mayores en otoño y primavera.

Algunas alergias al polen podrían considerarse perennes, como la alergia al polen de la parietaria, habitual en Andalucía, cuyo periodo de polinización es tan amplio que prácticamente está en el ambiente durante todo el año.

Las alergias a los hongos o mohos se producen porque éstos liberan unas partículas microscópicas, conocidas como esporas, que al ser respiradas pueden causar síntomas alérgicos como la rinitis, el asma o la conjuntivitis.

En el caso de las alergias a los animales, son consecuencia del contacto o la inhalación de ciertas partículas procedentes de ellos, que al penetrar en el organismo ocasionan una reacción del sistema inmunitario que desencadena en la inflamación en la mucosa nasal, bronquial u ocular o bronquial y que deriva en los síntomas típicos de una reacción alérgica.

Este tipo de alergias están aumentando mucho en las últimas décadas. Las pueden producir cualquier animal con pelo, plumas e incluso las escamas de los reptiles. Las alergias a los gatos y los perros son las más frecuentes porque son los animales domésticos más presentes en los hogares, pero igualmente los hámster, los conejos, caballos, ratones, ratas, cobayas, hurones, ardillas, periquitos, canarios, vacas, cerdos, iguanas y otros reptiles, pueden ser causa de alergias.

Las personas que sufren esta alergia notan los síntomas nada más entrar en las casas o lugares donde habitan estos animales aunque ellos no estén en ese momento. Ello es debido a que la principal causa de este tipo de alergia es la caspa, que se descama en pequeñas partículas que pueden permanecer flotando en el aire durante largos períodos de tiempo. Y que al caer se deposita en el suelo o en el mobiliario pero que vuelve a suspenderse en el aire al mínimo movimiento que se produzca en la zona.

Esta alergia conlleva una inflamación progresiva de las vías respiratorias que hace que los bronquios sean más sensibles y reaccionen frente a estímulos, como el aire frío, el polvo, el humo, la contaminación o el ejercicio físico que no causarían síntomas si los bronquios no estuvieran previamente inflamados por a la alergia a los animales.

En cuanto a la alergia al polvo de las casas, resaltar que la composición del polvo es variada, incluyendo polvo que entra de la calle, fibra que se desprende de los tejidos, escamas de la piel, restos de insectos, …. y de todo esto se alimentan los ácaros del polvo, que a su vez también desprenden partículas que forman parte del polvo.

Aunque muchos de los componentes del polvo pueden dar alergia, la principal causa de este tipo de alergia son los ácaros del polvo.

Síntomas de la alergia

Síntomas que se manifiestan mediante:

  • Picor de nariz u ojos
  • Estornudos
  • Congestión de nariz
  • Mucosidad líquida
  • Lagrimeo
  • Tos
  • Picor en la garganta y en el paladar
  • Sensación de falta de aire
  • Ocasionalmente dificultad para respirar
  • Ruidos respiratorios como silbidos.
  • Picor, habones o urticaria
  • Hinchazón de la piel o de los párpados.

Tratamiento

Lo primero es eliminar o reducir del ambiente la fuente de los alérgenos responsables. La limpieza exhaustiva es primordial en este tipo de alergias.

Los corticoides tópicos, la irrigación nasal, los antihistamínicos orales o las vacunas pueden resultar efectivas. En Policlínica Alto Aragón tenemos los mejores especialistas en alergología. Pide cita con nosotros en el 974 23 81 88 y te daremos la solución adecuada para tu problema de alergia.